miércoles, 16 de abril de 2014

Caballo y saltamontes

Caballo y saltamontes. Talla en madera

Siguiendo con la tendencia que viene confirmándose en los últimos tiempos hoy presentamos una obra de considerable formato (recuérdese que al principio y hasta no hace mucho lo habitual eran cuadros más pequeños), lo cual no tiene mayor inconveniente para nosotros que el que se deriva de la falta de espacio; aunque ya hemos adaptado un hueco en una de las habitaciones de nuestra modesta vivienda y luce espléndidamente colgado.

Una vez más, el autor se recrea con el tema del caballo, animal que aprecia mucho por su belleza y por los recuerdos de la época en que fue ganadero, en un entorno rural y escasamente motorizado donde un buen caballo aún era un muy estimable y socorrido medio de transporte. Creo que algo se nota, que el amor por estos preciosos animales se traduce en una imagen de estilizada estampa; siendo, a mi parecer, la cabeza del caballo lo más conseguido, lo más hermoso del conjunto. Sin desdeñar al humilde saltamontes, al cual, sin embargo, por singular capricho, ha querido dar protagonismo olvidándose de sus naturales proporciones; haciendo homenaje, tal vez, quiero pensar, a quien le acompañara, con su abundante presencia, casi imperceptiblemente, durante tantas horas de primavera y estío, cuando el pastorcillo, rodeado de sus ovejas, intentaba distraer como fuera, en plena naturaleza, la inconmensurable soledad de las amplias y despobladas tierras de Castilla.

Ya vimos con anterioridad:

Bastón caballo. Talla en madera. Serapio HernándezFantasía con caballos. Talla en madera. Serapio Hernández

2 comentarios:

MARTÍN ORTIZ, ANTONIO dijo...

Amigo Carlos, nuevamente Don Serapio, el Artista, nos deleita con una obra en la que se manifiesta el Genio y la Inspiración. Me encanta el gesto ese de que lo pequeño, el saltamontes, se codee con lo grande, el caballo. Y es que, muchas veces, los pequeños detalles son los que definen la auténtica esencia y valía de lo que está a nuestro alcance.

Felicidades a los dos, al Padre Artista y al Hijo digno de su Padre.

Antonio Martín

PS.: Amigo Carlos, en esta época de crisis y más ahora, en Semana Santa, conviene ser creyentes. Hay que agarrarse a algo. Me pregunto yo si aquel incipiente milagro que se manifestó en su casa ha progresado algo más. Me refiero a alguien muy querida por ambos.

Un abrazo para ambos y mis respetos para Don Serapio.

Carlos Hernández dijo...

Me alegra saber de ti, amigo Antonio, pues, con eso de haber trasladado toda tu actividad del blog a Facebook apenas nos ponemos ya en contacto. Con todo, espero que estés bien; aunque esa aparente ansía de conversión religiosa que detecto en tus palabras me sorprenda y casi llegue a preocuparme un poco.

El "milagro", si puede decirse así, sigue su curso, es decir, aunque no haya aumentado la mejoría a un mayor grado, tampoco puede apreciarse ningún retroceso o deterioro, con lo cual hemos de conformarnos y aun mostrarnos contentos.

Agradecemos tus generosas palabras.

Un gran abrazo, por partida doble.

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